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domingo, 5 de mayo de 2024

Pizza con mermelada picante de fresas, jamón y rúcula

Ingredientes

Masa

  • 160 g de agua
  • 10 g de levadura prensada fresca
  • 10 g de azúcar
  • 250 g de harina de fuerza
  • ½ cucharadita de sal

Mermelada picante de fresas

  • 1 - 2 chiles rojos frescos (sin semillas), en trozos
  • 150 g de fresas
  • 15 g de zumo de limón
  • 20 g vinagre balsámico
  • 80 g de azúcar
Salsa de tomate
  • 2 bolas de mozzarella fresca
  • 150 g de tomate tamizado (passata)
  • 1 cucharadita de orégano seco
  • 20 g de aceite de oliva
  • ½ cucharadita de sal

Montaje y horneado

  • aceite de oliva
  • 5 - 6 fresas en rebanadas
  • 100 g de queso gallego (tipo Arzúa-Ulloa; queso de pasta blanda, elaborado con leche cruda o pasteurizada, que tiene un período de maduración mínimo de seis días) en trozos de 2 cm
  • 80 g de jamón curado en dados de 1 cm
  • 10 - 15 hojas de rúcula

Preparación

  1. Masa: Ponga en el vaso el agua, la levadura y el azúcar y caliente 2 min/37°C/vel 2.
  2. Añada la harina y la sal e inicie 2 min/. Retire la masa a una superficie de trabajo y forme una bola. Cubra con un paño y deje resposar en un lugar templado durante 20 minutos. Mientras tanto, continúe con la receta. Lave el vaso.
  3. Mermelada picante de fresas: Ponga en el vaso el chile rojo y trocee 3 seg/vel 7. Con la espátula, baje el chile hacia el fondo del vaso.
  4. Añada las fresas, el zumo de limón, el vinagre y el azúcar. Trocee 3 seg/vel 4. Con la espátula, baje los ingredientes hacia el fondo del vaso. Coloque el cestillo sobre la tapa en lugar del cubilete y programe 20 min/Varoma/vel 1. Retire a un bol y reserve. Lave el vaso.
  5. Salsa de tomate: Precaliente el horno a 250°C o a la máxima temperatura indicada en su horno. Ponga la mozzarella en el cestillo y presione con los dedos para que suelte todo el líquido. Reserve en el cestillo.
  6. Ponga en el vaso el tomate, el orégano, el aceite y ½ cucharadita de sal y mezcle 10 seg/vel 2. Retire a un bol y reserve.
  7. Montaje y horneado: Espolvoree la superficie de trabajo con harina y aplaste la masa para quitarle el aire. Con las manos, vaya extendiendo la masa desde el centro hacia los bordes hasta obtener un círculo de aprox. Ø 25 cm. Levante la masa por los bordes y vaya girándola para que la parte central quede más fina, hasta obtener un círculo de aprox. Ø 35-40 cm. Coloque la masa en una bandeja para pizza untada con aceite y extienda el tomate reservado dejando libre un borde de 2 cm.
  8. Hornee directamente sobre la base del horno durante 7 minutos (250°C). Retire del horno (no lo apague), reparta la mermelada picante reservada a cucharadas, la mozzarella desmenuzada, 5-6 fresas en rebanadas, el queso gallego y los dados de jamón curado.
  9. Hornee nuevamente (250°C) durante 5-7 minutos o hasta que el queso esté fundido. Retire del horno, decore con las hojas de rúcula, corte en porciones y sirva.

https://cookidoo.es/recipes/recipe/es-ES/r698609

Pizza de frutillas y queso de cabra

Ingredientes

Rinde cuatro pizzas de 25 cms

  • 15 grs de levadura seca activa
  • 1 cucharada de azúcar
  • 3-4 tazas de harina para todo uso
  • 2 cucharaditas de sal
  • 1 cucharada de aceite de oliva
  • 3 cucharadas de vinagre balsámico blanco
  • 3 cucharadas de aceite de oliva extra virgen
  • 1/4 taza de vinagre balsámico añejo
  • 1/2 taza de queso de cabra ablandado
  • 4 tazas de frutillas frescas, peladas y cortadas en cuartos
  • 1/4 taza de queso de cabra desmenuzado
  • Pimienta negra molida gruesa
  • Hojas de Rúcula Baby y Lechuga Escarola

Preparación

  1. Para hacer la masa de pizza, en un bowl espolvoree la levadura y el azúcar sobre 1 taza de agua tibia; dejar reposar hasta que esté espumoso. Agregue 3 tazas de la harina, la sal y el aceite de oliva; mezcle la masa hasta que quede elástica y no esté pegajosa, agregando más harina si es necesario. Divida la masa en 4 porciones iguales. Refrigere, cubierto, hasta que sea necesario.
  2. Para hacer la vinagreta balsámica blanca, en una cacerola pequeña, cocine a fuego lento el vinagre balsámico blanco hasta que se reduzca a 1 1/2 cucharadas. Batir en aceite de oliva virgen extra.
  3. Para hacer la reducción de balsámico añejo, en una cacerola pequeña, cocine a fuego lento el vinagre balsámico añejo hasta que se reduzca aproximadamente a 4 cucharaditas.
  4. Caliente el horno a 200ºC. En una superficie ligeramente enharinada, amase cada pieza de masa de pizza y forme círculos de 25 cms. Colocar en una bandeja para hornear; hornee en horno a 200ºC por 10 minutos o hasta que esté firme y ligeramente dorada. 
  5. Unte las pizzas con el queso de cabra ablandado, dejando un borde de 1,5 cms. 
  6. Mezcle las frutillas con la vinagreta balsámica blanca; coloque las frutillas de manera uniforme sobre el queso de cabra. 
  7. Hornee 10 minutos más. Retirar del horno; esparcir el queso de cabra desmenuzado encima.
  8.  Cubrir con a reducción de balsámica añejo; espolvorear con pimienta negra. 
  9. Decorar las pizzas con hojas de rúcula y escarola.

https://www.hortifrut.com/es/recetas/pizza-de-frutillas-y-queso-de-cabra/

sábado, 4 de mayo de 2024

Receta Masa con 65% de Hidratación y Autólisis

Ingredientes

  • 2k harina 000
  • 3 g levadura
  • 50gr de sal
  • 65% hidratación

Preparación

  1. Autólisis
  2. Amasado 15 a 20 minutos
  3. Reposo en bloque por 2 horas a temperatura ambiente
  4. Desgasificar y fermentación en bloques por 24 horas, 
  5. Desgasificar embollar y fermentación controlada por 24 horas más; sacas, dejas a temperatura ambiente por 2 horas y a estirar.

Amasado al estilo de Iban Yarza (De su libro Pan Casero)

Una vez mezclados los ingredientes el gluten empieza a formarse. Esto sucede incluso sin amasado. El reposo amasa. Por tanto, una vez mezclados los ingredientes dejar reposar la masa 15-20 minutos. Luego, se utiliza la técnica de Dan Lepard de microamasados, es decir, amasar rápido durante 15 segundos y luego dejar reposar 15 minutos la masa. Repetir este proceso 3-4 veces y la masa ya está amasada.

https://sumadecolores.blogspot.com/p/trucos-y-tecnicas.html#IbanYarza

Amasado al estilo de Richard Bertinet (De su libro Panes)

Se trabaja sobre la encimera sin necesidad de enharinar la superficie de trabajo. Nunca incorporar más harina de la que indica la receta, aunque pueda parecer que la masa es demasiado húmeda o pegajosa. Todo es cuestión de trabajar la masa.

La idea es estirarla para incorporar el máximo de aire posible. Trabájela deslizando los dedos por debajo como si se tratara de un par de "tenedores", con los pulgares por encima; llévela arriba y luego déjela caer lejos de usted, sobre la encimera (estará demasiado pegajosa para levantarla). Estire la parte anterior de la masa mientras la dirige hacia usted, luego llévela hacia atrás sobre sí misma formando un arco, estírela hacia delante y escóndala hacia abajo por los extremos. Repita esta operación. Pronto podrá trabajar la masa en movimientos rápidos.

Después de un tiempo, la masa irá tomando elasticidad y se despegará limpiamente de la superficie de trabajo. Finalmente, enharine ligeramente la encimera, coloque la masa encima y forme una bola llevando los extremos hacia el centro de la masa y rotando la bola a medida que trabaja. Esconda los pliegues hacia abajo.

Pre-pizzas con 4 ceros y leche

Ingredientes

  • Harina 0000 1KG.
  • Un sobre de levadura seca Levex.
  • 400ml de agua.
  • 250ml de leche entera.
  • 1 cucharada sopera de sal entre fina.
  • 1/2 cucharada de azúcar. 

Preparación

  1. Uní los ingredientes y amasé. 
  2. Dejé levando 6 horas. Amasé de nuevo y dejé levar 2 horas más.  
  3. Separé en bollos de 430grms.
  4. Puse en pizzera con aceite al horno medio/fuerte por 5 minutos hasta que esté la prepizza. 

  • Las hice mitad y mitad con queso, jamón crudo, rúcula, cantimpalo, ajo, huevo duro picado, tomates cherries.
  • Quedan finitas, crocantes y bien blanditas.

https://www.facebook.com/groups/1076460912824059/permalink/2033243163812491

Autolisis

Autolisis es un proceso que se justifica para hidrataciones mas altas de 60% de agua y que requieren mas tiempo de leudado y poca levadura. Es un proceso que ayuda mucho, se mezcla el agua con harina, al ser mucha el agua queda medio como un chicle y se la deja así, sin hacer nada mas que haber formado ese chicle y darle un par de vueltas sobre si mismo. Después de un tiempo la masa ya toma otra consistencia, es chiclosa pero con una malla de gluten mas formada. Esto es bueno porque la masa bien desarrollada no se rompe, se trabaja bien y ademas se puede digerir mejor la masa porque las levaduras ya hicieron todo por nosotros, es menos pesada para comer. 

Autolisis: Desintegración espontánea de las células o de los tejidos por fermentos segregados por ellos mismos.

Luego de la autolisis la masa es mucho mas sencilla de manipular, ya que mejora el desarrollo de la estructura del gluten, por lo tanto, la masa queda más elástica y suave, a punto tal que puede no ser necesario amasar y solo bastaría con algunos pliegues, ya que el reposo también amasa. Pero estas son decisiones que iras aprendiendo a prueba y error, y a medida que vayas conociendo el comportamiento de las masas.

Cuando la harina se hidrata, los aminoácidos glutenina y gliadina se asocian.  La glutenina es la responsable de darle tenacidad a la masa, por otro lado, la gliadina le da la elasticidad. La asociación entre ambos aminoácidos forman el gluten, el cual se encargara de darnos masas con buena estructura, buen volumen, miga elástica y una corteza dorada. 

La autólisis funciona mejor con harinas integrales (así se hidratan mejor) o con mucha fuerza (porque reducimos su tenacidad), y también si empleamos masa madre por la misma razón. En amasados mecanizados ayuda a evitar el sobreamasado. Se recomienda para masas bastante húmedas (60-70 %).

También conviene tomar algunas precauciones con la autólisis. Como, lo primero, no pasarnos (porque la malla de gluten se resentiría, la masa se vuelve demasiado pegajosa o demasiado quebradiza, la miga se blanquea y el pan pierde sabor), y añadir la sal al final porque dificulta el desarrollo del gluten. No se recomienda con harinas de centeno y con poco gluten.

De todas maneras, no hay una autólisis, sino varias. La norma básica habla de 20-40 minutos de reposo previos al amasado corto, pero es muy frecuente encontrar otros patrones en los que se llega a prescindir del amasado por completo, por ejemplo:

  • Mezcla de 4 minutos, 20 minutos de reposo a temperatura ambiente y otras 12 horas en nevera (para evitar la sobrefermentación) y formado.
  • Mezcla de 4 minutos, 30 minutos de reposo a temperatura ambiente, plegado, otro reposo igual, otro plegado y formado.
  • Mezcla de 4 minutos de una parte de harina y agua (hasta el 25 % del total), 12-18 horas de reposo, adición del resto de agua, harina e ingredientes, amasado corto y formado.
Algunas definiciones de esta técnica de panaderos de importancia internacional:
  • Peter Reinhart: “Mezclar la harina con agua sólo durante cuatro minutos, tiempo suficiente para que la harina se hidrate completamente, y luego dejar reposar la masa 20 minutos. Durante este tiempo de descanso o autólisis, las moléculas de la proteína completan su hidratación y empiezan a asociarse.”
  • Xavier Barriga: “Consiste en amasar durante 4 o 6 minutos en velocidad lenta la totalidad del agua y de la harina que componen la masa para posteriormente dejar reposar la masa, con la amasadora parada, entre 15 y 45 minutos.” “Este sistema se utiliza cuando se trabaja con harinas fuertes y tenaces. El reposo autolisis (Calvel, 1974) reduce el tiempo real de amasado, relaja el gluten, volviéndolo más extensible y mejora la maquinabilidad de las masas. Se observa una mejora en el volumen y aspecto final del pan.”
  • McGee: “La autólisis (sic) consiste en mezclar solo la harina con el agua y dejar que reposen de 15 a 30 minutos antes de añadir la levadura y la sal. Según Calvel, esta preparación inicial permite que las proteínas del almidón y del gluten absorban tanta agua como puedan al no existir interferencia de la sal, y que las cadenas de gluten se corten más.
Las prefermentos líquidas como poolish o masa madre líquida es aconsejado que se incorporan en el proceso de realización del autolisis desde el principio, porque su bajo contenido de levadura en realidad no afecta la firmeza de la masa. Prefermentos más firmes, como masa madre sólida o biga, deberían incorporarse después de la fase del autolisis cuando empezamos la receta de nuestros productos.

Amasados

Amasado Manual

El amasado tradicional para una masa menos hidratada, que será una masa agradable y sobre todo fácil de amasar, no se nos pegará excesivamente a las manos.

Y el amasado francés, para una masa más hidratada, para los más valientes o para los panaderos caseros más aventajados.

Si optamos por la técnica manual, en primer lugar procederemos al mezclado: en un bol amplio, incorporamos los ingredientes básicos de un pan, que son harina, levadura, agua y sal. Mezclamos bien hasta obtener una masa cohesionada, a partir de la cual comenzaremos a amasar.

Si queremos facilitar el amasado, no obstante, recomiendo el mezclado en dos fases para practicar la denominada autolisis. Mezclar en un primer momento solo harina y agua, cubrir y dejar reposar media hora, y solo después incorporar la levadura y la sal. Esto es lo que se denomina autolisis, que con el reposo de la mezcla de agua y harina, permite ahorrarnos esfuerzo en el amasado, ya que en base a una reacción química que se produce, la masa se suaviza y se prepara para un amasado más fácil y cómodo.

Lista nuestra masa, vamos ya con el amasado propiamente dicho. Si hemos optado por dejar la masa menos hidratada, será poco pegajosa y nos permitirá realizar el amasado tradicional: 

Sobre la mesa ligeramente enharinada, colocaremos nuestra masa. Con una mano estiraremos de ella para doblarla sobre si misma y que atrape el aire. Giraremos un cuarto de vuelta la masa y repetiremos la operación, de estirado y doblado, y así sucesivamente.

Si hemos optado por añadir más agua y dejar una masa más hidratada, será más pegajosa, así que utilizaremos la técnica del amasado francés:

Consiste en coger la masa con las manos como palas en el aire, y de un golpe seco sobre la mesa, estirarla, doblarla sobre sí misma para que atrape el aire, recogerla por el costado de nuevo con las manos como palas y elevarla para repetir la operación, volviéndola a estirar de un golpe seco sobre la mesa.

En ambos casos podemos amasar directamente unos 10 minutos, o bien hacer amasados cortos de 1 minuto y cinco de reposo, durante dos o tres veces. Ya que como ha quedado explicado, durante el reposo se produce una especie de autoamasado.

La masa que debemos obtener será una masa lisa, suave y elástica, como la que aparece en la imagen.

Amasado Mecánico

Si tenemos una amasadora nos permitirá mezclar con la pala a velocidad baja 1-2, y tras obtener una masa cohesionada y homogénea, amasar con el gancho amasador, que lo que hace es retorcer la masa para desarrollar el gluten, darle elasticidad y llenarla de aire.

A este respecto hay que tener en cuenta que por mucho que coloquemos el gancho amasador y encendamos el motor, el amasado no empieza hasta que la masa queda enganchada al gancho.

El tiempo de amasado en la amasadora suele ser más corto que si seguimos una técnica manual, porque la amasadora es más enérgica y capaz de mantener la intensidad constante, lo que nuestros brazos no.

Las amasadoras ahorran mucho tiempo, ya que te permiten realizar otras tareas mientras tu pan se amasa. 

https://claudiaandjulia.com/blogs/general/el-pan-conceptos-basicos-de-amasado-y-tecnicas

viernes, 3 de mayo de 2024

Saborizante para masa

Este es un producto muy difícil de encontrar, y es muy laborioso. Te llevará mas de 24 hs realizarlo, pero el resultado es espectacular. Sirve para saborizar cualquier masa salada, para darle un toque de sabor a queso y especias italianas.

Se puede utilizar en pizzas, pero sirve también para masas quebradas de tartas, o panes, etc.

  • 1 cucharada de esta mezcla cada 300 gr de harina para la masa de pizza.

Ingredientes

  • 250 gr de queso rallado seco.
  • 1 cda de sémola (puedes colocar harina si no tienes, o 2 cdas de cus cus)
  • 2 cditas de orégano
  • 1 cdita de albahaca seca
  • 1/2 cdita de ají molido
  • 1 cdita de ajo en polvo
  • 1 cdita de cebolla en polvo 

Procedimiento

  1. Colocar la sémola, la cebolla en polvo, el ajo, orégano, albahaca y las hojuelas de chile en el molinillo de café y moler hasta convertir en polvo
  2. Luego agregar el queso quebrado ( ver foto anterior)  y volver a moler todo hasta convertir todo en el polvo saborizante
  3. Conservar bien tapado y refrigerado. 

Hacer el queso en polvo

  • Elegir un tipo de queso duro, maduro.
  • Congelarlo y luego cortarlo en láminas muy finas, con un pelador de patatas, o una mandolina o con una máquina de cortar fiambres a 1mm.
En Horno 

  1. Colocar las láminas de queso en una rejilla y separadas
  2. Encender el horno a unos 70ºC y  dejar secar aproximadamente entre 8 y 10 horas, dependerá del tipo de queso y de la humedad que tenga. Tiene que quedar el queso quebradizo
  3. Secarlo con papel de cocina para quitar la grasa, y molerlo.
  4. También se podría rallar el queso y colocarlo en una bandeja y proceder a secarlo 
En Deshidratadora

  1. Lo cortas en láminas casi transparentes (yo usé la máquina de fiambres) y lo pones en distintos niveles, separados.
  2. A mi me llevó 24 hs a 40ºC deshidratarlo
  3. El queso se debe volver quebradizo a la presión de los dedos
  4. Luego lo secamos con papel para quitarle la grasa mientras presionamos para quebrarlo mas
Nota 
  • Si lo molemos con un molinillo de café o con un procesador muy fino, obtendremos el queso en polvo

https://decoraciondemabel.blogspot.com/2022/04/saborizante-para-masa-pizza-dough-flavor.html

Sfogliatella

La Sfogliatella es una factura que tiene forma de concha marina rellena de crema pastelera, ricota y frutas secas.
Basta solo un mordisco para sentir las capas de masa laminadas bañadas en azúcar impalpable.

Esta receta pertenece al chef Donato De Santis.

Ingredientes 

para la masa

  • 300 g de harina 0000
  • 180 cc de agua
  • 1 pizca de sal
  • Azúcar impalpable, a gusto

para la pasta

  • 230 g de manteca
  • 115 g de grasa de cerdo

para el relleno

  • 150 g de azúcar
  • 3 o 4 yemas
  • 270 g de semolín fino
  • 450 g de ricota de oveja
  • 1 pizca de canela
  • 50 g de fruta abrillantada
  • 360 cc de agua
  • 1 cucharada de esencia de vainilla

Preparación

  1. Para la masa. Mezclar la harina con la sal y el agua hasta formar un bollo de masa lisa. Espolvorear con harina, cubrir con un film y dejar reposar durante 30 minutos.
  2. Para la pasta de manteca y grasa. Dejar reposar la manteca y la grasa a temperatura ambiente hasta alcanzar el punto pomada. Con un batidor eléctrico trabajar la grasa con la manteca hasta obtener una crema lisa.
  3. Para el relleno. En una cacerola llevar el agua a hervor con el azúcar y revolver hasta que ésta se disuelva. Verter el semolín en forma de lluvia revolviendo hasta que espese. Retirar del fuego y dejar bajar la temperatura. Incorporar las yemas una a una, verter en una placa y dejar enfriar.
  4. Procesar el semolín con la canela, la fruta abrillantada, la esencia de vainilla y la ricotta.
  5. Dividir la masa en dos partes y estirar hasta obtener láminas finas. Doblar la masa, dejar reposar 10 minutos y estirar nuevamente hasta alcanzar 2 mm de espesor. Repetir este proceso 3 a 4 veces veces más con las dos láminas de masa.
  6. Finalmente estirar hasta que la masa quede casi transparente. Recortar los bordes de la masa para formar dos rectángulos parejos. Untar las láminas de masa con la pasta de manteca y grasa. Estirar la masa suavemente, a lo ancho, con las manos. Enrollar finamente una lámina de masa y disponer sobre el extremo de la otra lámina de masa. Continuar enrollando, envolver con un film y deje reposar en la heladera durante 2 horas.
  7. Retirar el film y cortar el rollo de masa en rodajas de 1 cm. En la mesada enharinada estirar las rodajas de masa hasta alcanzar 3 mm de espesor. Trabajar el centro de los discos de masa dándole forma cónica.
  8. Con la ayuda de una manga disponer un poco del relleno en cada disco de masa y acomodar en una placa. Cocinar en el horno precalentado a 200º C hasta que doren.
  9. Servir en una fuente y espolvorear con azúcar impalpable.

https://www.clarin.com/recetas/pasteleria/sfogliatelle-donato-de-santis_7_4YGzbF059.html


Pizza con crema de boniato, cebollas saltadas, mozzarella, ensalada y jamón (Daniel Gularte)

La cobertura de la pizza es crema de boniato con cebollas saltadas, poquita mozzarella, ensalada y el jamón que le dio un acento extraordinario

Ingredientes

Para la masa

  • X kilo de harina de fuerza media 
  • 650 g de agua muy fría 
  • 3 g de levadura fresca (en verano max. 1 g)
  • 28 g de sal (en horno convencional max. 24 g).

Preparación

  1. Una vez de terminar el amasado ~20 min. a mano la masa no debe de pasar los 19 °C, se tapa con un paño húmedo y la dejamos trabajar en un lugar fresco durante 6 horas.
    • Durante ese tiempo la masa madurará, la levadura se multiplicará exponencial y comenzará el primer leudado una vez de alcanzar temperatura ambiente ~22 °C.
  2. Pasado el primer tiempo la masa se divide en bollos de 250/270 gramos, lo máximo para una pizza napoletana de este estilo son 280 g. es importante para el desarrollo de aromas y elasticidad en la red glutínica.
  3. Los bollos se colocan en un contenedor y se cubren con película de nylon durante 4/6 horas en sitio fresco.
    • Durante ese tiempo se reforzará el "nudo" de la red tomando más tenacidad mientras que el "hilo" de la red cobrará elasticidad, la levadura habrá parado la multiplicación y solo leudará. Cuiden que la temperatura ambiente no sea demasiado alta, si es necesario se coloca la masa durante las primeras 3 horas en el refrigerador para luego seguir el proceso fuera de este.
  4. La cocción fue en horno a leña a ~ 450 °C durante 60/90 segundos.
    • Soy consiente de que la mayoría cocina en horno convencional, esta receta también es posible realizar a temp. 250 °C.

https://www.facebook.com/groups/518807686213310/posts/527553915338687/

lunes, 29 de abril de 2024

Pizza Griega

Ingredientes

  • 1 Masa para pizza
  • 1 taza (250 g) de tomates de lata con su jugo
  • 1 tomate mediano, finamente rebanad
  • 2 dientes de ajo, finamente rebanados
  • 1 cebolla morada pequeña, finamente rebanada
  • 8 a 10 aceitunas kalamata
  • 120 g de queso feta, desmenuzado
  • 1 cucharada de aceite de oliva extra virgen 

Preparación

  1. Prepare la masa
  2. Deje reposar la masa para que leve
  3. Precaliente el horno a 250* C.
  4. Aceite una pizzera para pizza de 28 cm.
  5. Amase brevemente sobre una superficie de trabajo ligeramente enharinada y presiónela sobre la pizzera preparada usando sus manos. 
  6. Extienda la mezcla de tomate dejando alrededor una orilla de 1 cm sin cubrir.
  7. Cubra con las rebandas de tomate, ajo, cebolla y aceitunas.
  8. Espolvoree con el queso y rocie con el aceite.
  9. Hornee entre 10 y 15 minutos,hasta que la masa esté dorada y crujiente.
  10. Sirva caliente.



sábado, 27 de abril de 2024

La receta de la pizza perfecta según Franco Pepe

La calidad de la harina hace la diferencia. Elige una harina blanca y proteica, para obtener una buena fermentación, de fuerza débil, ya que al tener una baja capacidad de absorción te permite obtener una masa más crujiente.

La acidez de la masa madre puede interferir en la elasticidad de la pizza, por lo que para hacer pizza en casa se aconseja sustituirla por levadura de cerveza: buscamos que la malla de gluten sea resistente, eso es lo que hace que la masa quede seca y elástica. Muy poca levadura es suficiente. Añade poca sal, porque bloquea la levadura. Y hablando de fermentación: siempre hacerla muy larga y en dos tiempos.

En un bol hay que poner 600 ml de agua a temperatura ambiente, 25 g de sal y, poco a poco, 1 kg de harina y 3 gramos de levadura. Trabajar bien la masa, tapar y dejar fermentar durante 8 horas. Dividir la masa en trozos de 250 gramos y que vuelva a fermentar durante 6 horas más.

Trabajar la masa a mano, hasta que llegue al "punto de masa", que es cuando esta ya no se pega a la piel. Una masa hecha a la perfección tiene que ser suave y elástica, con una malla de gluten resistente que extienda con la yema de los dedos (¡sin rodillo!) y también es excelente para pizzas en molde, rectangulares y extra gruesas.

Cocinarla con el horno bien precalentado, para que la pizza reciba el choque térmico adecuado. Se cocina 10 minutos en el horno a 250°C.

https://www.elle.com/es/gourmet/recetas-cocina/a42728831/pizza-casera-franco-pepe-recetas/

9 de febrero, Dia Internacional de la Pizza; Nuevas Vs. Clasicas italianas

La pizza, la palabra italiana más utilizada en el mundo, celebra este 9 de febrero su día internacional sin perder un ápice de popularidad, gracias a su capacidad reinventarse, aunque manteniendo siempre la esencia de un plato que es el motor de la gastronomía italiana.

Con muchos ingredientes como la “capriciosa” o simple como la “margarita”, conserva un éxito incontestable entre locales y turistas que viajan a Italia en busca de la pizza perfecta.

Uno de los secretos para que la pizza tenga más adeptos cada día es la adaptación a nuevas técnicas, en algunos casos “científicas” pero a veces el ‘pizzaiolo’ (pizzero) demoniza algunas materias primas como la piña. La idea no es meter un ingrediente en la pizza, sino utilizar una materia prima de la manera correcta.

La “Margherita Sbagliata” (Margarita equivocada) o la ‘Crisommola’ (Albaricoque en napolitano), la famosa pizza frita han recibido galardones.

Excelencia indiscutible 

  • Margherita Sbagliata, una pizza con una base de mozzarella con tiras de tomate y gotas de pesto de albahaca y aceite.
  • Peperone Scomposto, con fiordilatte, scamorza ahumada, pimientos agridulces, pan tostado con hierbas, alcaparras, perejil, aceite de oliva virgen extra, de gran riqueza aromática y complejidad.
  • Porkaserta, con tomate San Marzano, fiordilatte, scamorza ahumada, chorizo ​​de Caserta aliñado, orégano, aceite EVO.
  • Boscaiola, con champiñones, cebolla amarilla, perejil, tocino, aceite de oliva.
  • Riccia Ripiegata, con fiordilatte, scamorza ahumada, salchicha de cerdo de Caserta condimentada, escarola rizada cruda, orégano, aceite de oliva virgen extra.
  • Crisommola, masa frita enriquecida con ricotta de búfala aromatizada con limón de Sorrento, mermelada de albaricoque del Vesubio Crisommola, avellanas del Vesubio picadas, aceitunas Caiazzane en polvo cocidas al horno y menta fresca.
  • Cerasella, pizza frita rellena de Falernum, hojaldre frío de leche sabor naranja, chocolate oscuro derretido, hoja de menta, flor de sal de Maldon, ralladura de naranja acompañada de cereza en espíritu.
  • Bufalo Tonnato, con fordilatte, escamorza ahumada, escarola rizada, apio, carne de búfalo, salsa de atún, limón, pimienta, alcaparras, aceite de oliva virgen extra.
  • AcciùGrana, Pizza frita con fondue de Grana Padano DOP de 12 meses, guindilla, anchoas Cetara, perejil, ralladura de naranja y limón, ed.

Sin embargo las pizzas que más triunfan en Italia son las clásicas -la ‘margarita’, a base de tomate, albahaca y queso mozzarella, y la “marinara”, solo con tomate y albahaca- con productos italianos. La “italianidad” de la pizza reside en el uso exclusivo de productos originarios del país, entre los que, por su puesto, no está la piña.

viernes, 26 de abril de 2024

Pizza "Uruguaya" / PIzza de Cumpleaños

Ingredientes

  • 400 gr de harina
  • 25 gr de levadura fresca o 10 de seca
  • 1 Cda de sal al ras
  • 300 cc agua tibia
  • 3 cdas de aceite

Preparación

  1. Pones la levadura en un recipiente agregas 1 vaso de agua 1 Cta de azúcar y 4 cdas de harina (lo sacas de los ingredientes) lo dejas 15 minutos.
  2. Mezclas la harina con la sal, volcas el líquido en 2 veces, con una cuchara vas mezclando.
  3. La masa queda bastante liquida. Tapas el recipiente y lo dejas 40 minutos.
  4. Para la salsa: Cortas 2 cebollas en cubos chiquitos y la freis en aceite caliente, le agregas 6 tomates perita cortados. Lo Dejas 15 minutos a fuego lento.
  5. Aceita una asadera, yo use una de 30 x 40, volca la masa, te mojas las manos y la estiras hacia los bordes con cuidado para q no pierda aire.
  6. Vas agregando cucharadas de la salsa ya fría (natural) hasta cubrir la masa.
  7. Horno precalentado 200° por 25 minutos, si la deja un poquito más hará mas piso


miércoles, 24 de abril de 2024

El papel de la sal en el amasado

La sal es la única roca mineral comestible y es posiblemente el condimento más antiguo empleado por el hombre. Su importancia para la vida ha sido fundamental: ha marcado el desarrollo de la historia en diversas fases, moviendo las economías y siendo objeto de impuestos, monopolios o guerras. De hecho la palabra salario, deriva de sal ya que era tanto su valor en épocas determinadas que equivalía a un sueldo para un trabajador.

En las masas, la sal se adiciona para potenciar su sabor. La cantidad que se añade está entre el 1,8-2% sobre la harina o sobre los 30 gramos por litro de agua, que sería la forma correcta de medir la sal en masas con hidratación superior al 65% de agua.

La cantidad de sal adicionada a una masa se alteró en la década de los 80 y 90 con la llegada de la mecanización, de las amasadoras rápidas, los procesos directos y la eliminación de los reposos. Hubo que aumentar la cantidad de sal añadida a la masa para compensar la deficiencia de sabor que esos procesos provocan en el pan. Hoy en día, el 2% es la dosis habitual para todo tipo de masas, a pesar de las recomendaciones sanitarias para reducir la dosis al 1,8% o incluso por debajo.

Masa madre

En la masa madre, el uso de la sal es opcional y varía según el tipo de masa madre, el clima y las condiciones de trabajo. Por ejemplo, en una masa madre natural no se añade sal para facilitar el progreso natural de las levaduras propias, mientras que en las masas madre con levadura añadida sí que el uso de sal es habitual y necesario, formando parte de una fermentación previa al amasado final.

Según el clima y las condiciones de trabajo, la cantidad de sal en una masa madre puede oscilar entre un 2% o incluso un 100% de la sal utilizada en el amasado final. En épocas de mucho calor, por deseo de conservar una masa madre durante un tiempo largo, era común usar una cantidad muy alta de sal en ella, para que la fermentación fuera muy lenta y a temperatura ambiente.

Es la fase anterior al amasado, en la que se procede a un mezclado de la masa. No es un amasado en sí, ya que no se busca la mezcla íntima y completa de los ingredientes. Es una fase previa, llamada también automaduración o erróneamente bautizada cómo autólisis. En esta fase la sal puede tener su papel, en caso de ser usada.

El uso de la sal es adecuado en la automaduración cuando la idea sea dejar la mezcla durante períodos más largos de un tiempo determinado (suele ser de más o menos 60 minutos). Por encima de ese tiempo, las enzimas proteolíticas empezarán a actuar sobre el gluten, y si no tienen el freno de la sal, es probable que provoquen cambios en las proteínas que afectarán al comportamiento de la masa. Por tanto su uso en esta fase es de alto valor y su influencia en la masa, muy importante.

Hay tres modos de automaduración:

  1. Hacer un preamasado de 4 minutos con toda la harina y el 95% del agua total de la receta sin la sal. Tras un reposo de entre 30 y 50 minutos, añadir el resto de ingredientes y seguir amasando.
  2. Hacer un preamasado de entre 5 y 6 minutos con harina, agua a un porcentaje entre 45%-50% sobre la harina y la sal de acuerdo a la cantidad de harina automadurada (entre 1,6 y 2% según la especialidad). Este preamasado es reservado a temperatura ambiente un mínimo de 8-10 horas (este tiempo cambia según la época del año). A continuación, se añade este preamasado al amasado. La cantidad de harina en este preamasado depende del efecto que se busque, aunque suele ser un tercio del total de la harina usada.
  3. Hacer un preamasado, cómo en el caso 1) pero con la sal, ya que la automaduración será de más de 1 hora.

En el amasado

La sal tiene una influencia notable en la formación del gluten, favoreciendo su agregación y haciéndolo también más elástico. Y es que la gliadina, uno de los dos componentes del gluten, tiene menor solubilidad en el agua con sal, lo que da lugar a una masa mucho más fuerte que la obtenida sin sal. No solo eso: el gluten de una masa sin sal es de estructura más débil y porosa, dejando escapar más gas en los procesos, con lo que el volumen final del producto, será menor.

Cabe recordar que el gluten es un complejo proteínico que está formado por fracciones solubles e insolubles, y las dos tienen gran importancia. Las fracciones solubles, frecuentemente no valoradas, tienen una gran importancia a la hora de aportar compuestos enzimáticos, y son también relevantes en la etapa de viscosidad de la masa y a la hora de aportar retención de gas. Por otro lado, las fracciones insolubles, mejor conocidas y sobrevaloradas, son las que formarán la estructura de fibras y láminas, para retener y atrapar en ella, almidón, sales y agua.

Otro efecto de la sal sobre el gluten es que favorece las fuerzas de atracción electrostáticas, facilitando la alineación de las fibras de la malla del gluten y logrando una masa más compacta en relación al gluten obtenido sin sal. De ahí que el pan con sal tarde más en amasarse que el sin sal.

A nivel tecnológico, hay pues varias razones para aumentar la dosis de sal en el pan, ya que mejora la calidad de una harina base, entendiendo por calidad la mejora en la capacidad de retención de gas, gracias a reforzar el gluten.

En pruebas realizadas con dosis variables de sal, se ha demostrado que al subir la cantidad de sal en una masa, el aumento de fuerza es registrable y evidente, con varios aparatos que lo miden. Es decir, la sal mejora una harina débil, pero ese mismo efecto se provoca en una harina fuerte y, a no ser que sea buscado, puede provocar problemas en la tecnología de la panificación.

Sin embargo, hay un límite. Al superar el 2,3% de sal se empieza a provocar el efecto adverso al buscado, debilitando la masa elaborada. Por tanto, el punto de tensión adecuado y aconsejable en las masas se consigue con entre el 1,9% y el 2% de sal. Esto no quiere decir que no se puedan elaborar masas por debajo de ese porcentaje y que sean perfectamente panificables. Existen técnicas para compensar los efectos por falta de sal en la masa. Por ejemplo, ante una combinación de baja dosis de sal, se puede añadir harina de diferente granulometría, cocer con la temperatura del horno más baja, con menos vapor y con el tiro abierto en la parte final de la cocción.

Pero hay que saber también que la disminución de sal en el amasado puede tener ventajas, como el hecho de favorecer una corteza más gruesa en el producto final (resultado interesante en climas húmedos).

Otro tema muy interesante e influyente es el modo de incorporación de la sal en la masa: al principio, a mediados, o al final. En este tema es dónde realmente es dónde se haya el punto determinante, en cuanto a favorecer el mejor sabor posible en las masas.

El dilema es, si se retrasa la incorporación de la sal en la masa se amasa antes (interesante en verano), pero también se oxigenará más la masa, con todo lo que eso implica para el sabor. Y es que los carotenos propios del trigo responsables de colores y aromas pierden los efectos beneficiosos, tanto a nivel nutricional como a nivel de aromas y sabores propios del trigo. Incorporando la sal al principio la masa no se oxida tanto y el pan coge mejor sabor, manteniendo su color natural.

La decisión sobre cuándo incorporar la sal la debe tomar el panadero pensando qué pan desea y sabiendo la influencia que le dará la sal a nivel de producto final y a nivel tecnológico, en la masa. Por ejemplo, con una harina muy tenaz y en aras a una mejor maquinabilidad sería aconsejable la incorporación de la sal en la parte final del amasado.

En la fermentación

La sal regula la fermentación. Al haber sal en una masa, las levaduras no crecen de forma descontrolada, dando una regularidad al desprendimiento del gas. Así, las piezas esponjan mejor porque se escapa menos gas carbónico.

Gracias a la sal, el gluten está mejor formado y no se degrada tanto, y de esta manera las piezas fermentadas aguantan mejor, son más tolerables a manipulaciones y cortes y al prolongamiento de la fase de fermentación. Por este motivo, en panes de larga fermentación, es aconsejable aumentar la proporción de sal en la masa, ya que su influencia sobre las bacterias permite regular el nivel de acidez evitando que sea excesivo en el producto final.

En la cocción

En este paso, la sal (en combinación con el vapor) otorga al pan brillo y color. La influencia en el color es debida al efecto regulador sobre la levadura, permitiendo la presencia de más azúcares residuales en la masa al final de la fermentación. Además, la sal retrasa la formación de la miga, quedando esta con la humedad mejor retenida.

En la conservación

La sal tiene dos efectos clave en la conservación: otorga al pan ya cocido mayor frescura, ya que retiene mejor la humedad; y tiene una función antiséptica, favoreciendo el retraso en la actuación de microorganismos como el moho.

En definitiva, la sal afecta la vida útil del producto final, debido a su propiedad para atraer y fijar el agua. En climas secos, esto es positivo ya que dilata la cesión de humedad al aire, lo que retrasará la dureza y el secado del mismo. En climas húmedos, sin embargo, la sal atraerá la humedad del aire, que se fijará en la corteza perjudicando su conservación.

En el sabor y en el aroma (flavour)

El flavour es el conjunto de aroma y sabor de una pieza. El pan con sal tiene un sabor mejor. La sal realza el conjunto de sabores, los mejora todos y favorece la digestión. En cuanto al aroma, no hay muchos estudios que analicen esa influencia en los procesos químicos de las masas. Sí hay evidencia de que tiene influencia en los lípidos ligados con las proteínas del gluten, dejando actuar entonces sustratos para diversas actividades enzimáticas potenciadoras de precursores de aromas.


https://www.pasteleria.com/articulo/201703/2606-el-papel-de-la-sal-en-el-amasado-metodo-pascual-iii

martes, 23 de abril de 2024

Harinas y Masas: Agua y Humedad

El agua es unos de los ingredientes principales en una masa, sin agua no hay mezcla, por eso cuánto mas porcentaje de agua lleve la masa, mejor quedaran mezclados los ingredientes sin necesidad de amasar.

En las masas fermentadas, el porcentaje influye directamente en la cantidad y tamaño de los alvéolos.

En los bizcochos, que normalmente se utilizan leudantes químicos, llevan una cantidad grande de hidratación para que quede esponjoso, por eso las masas de los bizcochos suelen ser algo liquidas.

Cuando el bizcocho se deshidrata, queda duro, la mejor manera de conservarlo es en una bolsa de plástico que mantiene la hidratación.

En los panes el agua define la estructura de la miga, cuánto mas hidratada este una masa mas alvéolos y mas tierno queda el pan, para migas prietas y duras lo mejor es hidratarlo menos.

  • Entre el 45-50% de agua sobre la harina: La masa mantiene su forma en la fermentación y horneado, se logra una miga densa de alveolado pequeño y regular con corteza lisa.
  • Entre el 55-65% de agua sobre la harina: La masa mantiene su forma pero al 65% vemos que se empieza a expandir. El alveolado es regular y pequeño.
  • Entre el 70% – 100% de agua sobre la harina: Conseguimos una masa muy endeble, es necesario utilizar un molde para la fermentación y al desmoldar para hornearla, vemos que se desparrama, es expande y pierde la forma, por eso hay que desmoldar muy rápidamente. Obtenemos una miga de alvéolos grandes e irregulares con una corteza es irregular.

En las masas que no están fermentadas la cantidad de agua no suele cambiar mucho, de una receta a otra varia la humedad de la masa en una proporción tan pequeña que no lo hace muy relevante.

En las pastas frescasla cantidad de agua afecta en el amasado, un poco mas de humedad puede facilitar el amasado y estiramiento.

Sin embargo, una masa con menos humedad y mas prieta, suele dar mas trabajo al amasar pero queda mas al dente después de cocinado.

Una gran maestra de jiaozi decía que cuánto mas prieta la masa mejor. A mi gusto, lo mejor es encontrar el equilibrio, si hacemos una masa que nos cueste mucho trabajar, es muy probable que no volvamos a intentarlo.

Cuando añadimos agua a la masa la temperatura es muy importante ya que actúa sobre el almidón y el gluten.

  • El almidón no se disuelve en agua fría, pero si en agua caliente, se hidratan y se gelatiniza, haciendo que la masa sea mas espesa y tenga estructura.
  • Con respecto al gluten, la temperatura ayuda a activar el gluten, por tanto la masa será mas fuerte y tenaz que si añadimos agua fría.
  • Para masas fermentadas influye en la activación de la levadura, si añadimos el agua calentita, activaremos mas rápido la levadura ya que encontrara unas condiciones ideales para desarrollarse, esto hace que la masa fermente mas rápidamente. Si la añadimos fría, hace que la levadura se inactive y se haga una fermentación mas lenta.

Aquí vamos a hablar de dos factores, el ph (ácida o alcalina) y la dureza del agua.

  • Ph: un ph ácido puede afectar negativamente a las levaduras, ya que prefieren ambientes alcalinos para desarrollarse. También afecta a como el gluten realiza sus enlaces, debilitando estos enlaces y haciendo una malla débil. Por eso en muchas recetas de masas se añade algún agente alcalinizante como el bicarbonato. Si habéis hecho alguna vez la masa de los tallarines o fideos chinos, habréis visto que añaden bicarbonato en las recetas, esto se hace para que la masa quede mas elástica. Los fideos de ramen caseros llevan Kansui, que es una solución alcalina para dar elasticidad y textura. 
  • Dureza: se refiere a las concentraciones de sales minerales de calcio y magnesio presentes en el agua, cuánto mas concentrado, mas duro. Estos minerales dificultan que los componentes se disuelvan y se mezclen bien, pueden provocar masas muy tenaces, retrasan la fermentación y endurece el gluten.

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