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martes, 7 de mayo de 2024

La Pizza Porteña Argentina

Buenos Aires es una ciudad que tiene una masiva proporción de habitantes descendientes de italianos y cuenta con la mayor cantidad de pizzerías por habitante del mundo.​ La pizza se caracteriza por la "media masa" (masa base de mayor grosor) y la abundancia de queso mozzarella de vaca, hasta los bordes, para que se dore y se gratine.

La pizza en Buenos Aires se deben a la inmigración italiana, sobre todo la genovesa, estos inmigrantes buscaron hornos con piso de piedra, como los de Italia, para replicar la preparación. Pero en Buenos Aires no encontraron hornos pizzeros, simplemente porque no había. Entonces empezaron a hacer las pizzas sobre bandejas, en hornos panaderos. De modo tal que la primera pizza que se hizo en Buenos Aires fue al molde.

Como no existían hornos especiales para cocinarlas, tampoco existían los “moldes pizzeros” como los conocemos actualmente. Eran placas de panadería, que solían ser rectangulares o cuadradas. Algunas pizzerías clásicas todavía conservan ese formato que se usaba allá por 1920, sobre todo en las pizzas de verdura, fugazzetas o fugazzas”.

Aquí, fueron los gallegos, que eran los que se dedicaban a la gastronomía, los que tenían las pizzerías. La inmigración genovesa había traído la focaccia.

Nuestras pizzas no eran hechas mayormente por italianos, la hacian los españoles, asturianos muchas veces y los "gallegos" tienen lo que llaman Cocas. si bien una coca puede denominar hasta a un roscon de reyes, que nada tiene de pizza, tambien denomina a varias preparaciones saladas (a veces dulces), mas cercanas a la pizza, a la focaccia o a la fugazza (masa con cebolla encima). Estas cocas saladas de España suelen tener algunas verduras encima, sin queso pero las hay con chorizos enteros ya cocidos que se colocan sobre la masa cruda antes de ingresarlas al horno, tambien trozos de tocino panceta tambien precocidos (o no) y lo otro es la coca de sal, simple al estilo de la pizza bianca. De esa herencia de las pizzas gruezas de Italia y de las cocas españolas calculo que deriva la pizza argenta muy diferente a la napoletana que, como dicen los napolitanos es la vera pizza.

Muchas veces se usa harina 0000, 4 ceros, que es mas para pasteleria, para bizcochuelos, porque leudara mas rapido, esponjara mas la masa y no requiere tanto tiempo.

La masa fermentada rapido y con mucha levadura, crece, es alta pero pesada y si queda cruda ni hablemos y esto es algo que suele pasar en la pizza tradicional argenta que es alta, emparentada con la focaccia, el sfincione siciliano o la pizza rossa palermitana (o sfincione palermitano), según la pericia del pizzero queda un masacote o una esponja, cocida al punto esperado o cruda en el centro pero la fermentación corta no es lo mejor y lo importante es que sea digerible. 

La pizza al molde caracteristica la ciudad de Buenos Aires, tiene dos versiones, la que mide dos centímetros -y hasta un poco más también-, y la media masa que tiene una altura de un centímetro y medio, aproximadamente. Esta ultima se distingue de la pizza a la piedra justamente porque es más ancha, aireada y esponjosa.

En la Argentina existen tres tipos de masa: “de molde” (más gruesa, muy leudada y no muy crocante), la “media masa”, que también se vende en panaderías y supermercados como prepizza, y “a la piedra” (fina y crocante), . 

Como sus nombres lo indican, la diferencia básica radica en que aunque ambas se hacen al horno, una se coloca en un recipiente o molde que se lleva a hornear y otra directamente sobre la base del horno que debe ser de piedra.

La pizza a la piedra necesita una temperatura más elevada ya que se hace directa, con todos los ingredientes, mientras que la de molde tiene una precocción (prepizza), y recién después se le ponen los ingredientes y se termina de cocinar.

La masa se prepara de forma distinta. La de la pizza al molde es más hidratada, tiene tres fermentaciones, puede o no contener aceite y se hace con pocas horas de reposo o maduración. La masa a la piedra lleva menos agua, requiere aceite (también podría ser manteca o margarina, aunque no es lo tradicional), precisa menos levadura, tiene dos fermentaciones y, según la regla técnica a cumplir, debería reposar en frío entre 24/48 horas.

Por su modo de cocción, literal sobre piedra caliente, el piso o base de la pizza “a la piedra” es y debe ser muy crocante, tanto que no tiene miga. En cambio, la pizza al molde tiene piso, pero es de masa esponjosa, miga firme y pareja. Al cortar una porción se debería ver piso dorado, miga esponjosa y cubierta, o sea, que se separen las capas de la pizza.

La pizza napolitana se prepara con mayor tiempo de fermentación y maduración de las masas. Eso se logra con medidas exactas, conocimiento profesional, control de temperaturas ambiente, de la harina, del agua, del tipo de amasado que se hace –si es manual es una temperatura, si es mecánico es otra temperatura–. En una masa más liviana es fundamental respetar todo lo mencionado, y gradualmente bajar la cantidad de levadura utilizada, en una temperatura controlada. En Argentina sobrecargamos las masas con levadura, con tiempos muy cortos de fermentación, logrando que la levadura siga trabajando en nuestra digestión.

Una masa fermentada demasiado rápido tendrá como olor y sabor predominante el de la levadura. Para evitar este error, basta con utilizar la cantidad adecuada de levadura fresca o en polvo, es decir, unos pocos gramos por cada kilo de harina.

Respeten los tiempos, las cantidades, las temperaturas. Hacer una buena pizza no lleva una hora como marca el mito porteño. Lleva, entre 6 y 24 horas lograr una masa suave, relajada, airosa, liviana, sabrosa. Si usa dos tipos de harina, la 4 ceros estira fácil pero no crece hacia arriba, la 3 ceros tiene mas gluten y cree mas. Paca levadura, fermentaciones largas.

Si una masa presenta resistencia para el estirado; dejarla, darle 5 minutos y volver a intentar. Si se resiste, volver a dejarla. 

Muzzarella, 300 gramos para arriba en este tipo de pizza (si ademas de muzza lleva otros ingredientes, colocar menos). La muzzarella hay que probarla, ver el sabor, si es muy suave se puede salpimentar previamente. Si vemos que en el ambiente o al lado del horno se derrite rápido, es muy acuosa. Cortarla en cubos de tamaño acorde a la acuosidad, si es muy acuosa cubos grandes, si es menos acuosa, cubos chicos.

Los morrones se colocan en el horno hasta que estén negros, luego se colocan en un taper cerrado y se dejan enfriar. Se pelan y se pueden guardar en un frasco. 

Por encima se puede agregar siempre algún queso "de rallar", parmesano, reggianito, sardo, etc

Si el horno alcanza altas temperaturas, la masa requerirá menos agua; si tarda mas en hornear requerirá mas agua (a mas tiempo, mas agua; porque se deshidrata). Hay que conocer el horno y ver la variables de humedad de ambiente o de la harina.

Lo ideal seria armar la pizza con la cobertura en crudo,con la masa cruda. El horno (común de casa) a lo máximo pre-calentado mas o menos una hora antes, el molde con la pizza cruda se coloca en el piso del horno hasta que la pizza hace piso. Luego de esto se puede pasar al gratinador, el cajón que suele haber debajo, pero si no hay gratinador se pone en el nivel mas alto posible.

Si el horno no llega a tan alta temperatura (400 grados), la cocción tardara un poco mas; aquí es necesario aumentar la hidratación de la masa para que no se seque mucho. Hay que conocer el horno que uno usa.

Lo común es pintar con la salsa y colocar el molde sobre el piso del horno, 3 0 4 minutos. Retiramos, colocamos el resto de la cobertura que queramos y volvemos al horno pero esta vez a la parte mas alta del mismo. Dejamos hasta que el queso funda y dore un poco la masa. Estando en la parte superior hace efecto gratinador, hay hornos que traen el gratinador debajo.

Las variedades de pizza más populares son la tradicional de mozzarella (salsa de tomate y queso), la "napolitana" (rodajas de tomate y orégano), la "calabresa" (con longaniza), la de jamón y morrones, y dos variedades originales de Argentina, la fugazza con queso (focaccia con queso) y la fugazzetta (cebolla y pan relleno de queso). En Buenos Aires es muy popular también una variante conocida como "pizza de cancha", muy similar a la pizza Marinera.

Variedades:

  • Muzzarella: Masa, salsa de tomate y muzzarella.
  • Especial: Masa, salsa de tomate, muzzarella, jamón, morrones, y en algunos casos aceitunas verdes.
  • Napolitana: Masa, salsa de tomate, muzzarella, ajo y tomate en rodajas.
  • Fugazza: Masa y cebolla.
  • Fugazza Con Queso: Masa, cebolla y muzzarella (arriba).
  • Fugazzetta: Masa, muzzarella (queso crema en algunos casos) y cebolla. 
  • Canchera: Masa, salsa de tomate, pimentón y otras especias.
  • Anchoas: Masa, salsa de tomate y anchoas.
  • Pumarola: Masa, salsa de tomate, cebolla y especias.
  • Fainá: Harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, pimienta y sal.

La fugazza con queso (derivada de “fugassa”, focaccia en genovés), una masa con cebolla a la que le sumó queso. Recién en 1930 comenzaron a proliferar las pizzerías y hacia la década del ’40 la pizza no sólo era parte del paisaje urbano sino también un hábito muy arraigado que aún se conserva en las miles de pizzerías que pueblan Buenos Aires. 
La fugazza con queso fue patentada por la familia Banchero en la década de 1950. 
a fugazzeta, compuesta por una masa de fugazza rellena y con cebolla rallada en su parte superior, es ofrecida en cualquier pizzería porteña. Esta variante fue inventada por Juan Banchero.
La "pizza de cancha" (o canchera)  es muy similar a la pizza Marinera y suele adjudicar su "invención" a Oscar Vianini que allá por 1938 comenzo a comercializar por los alrededores de la cancha de Atlanta. Oscar fue el fundador de Angelín.
Oros dicen que el rey de la pizza canchera es Pichin que tiene una formula diferente para la salsa y ademas la pizza lleva "tapa" porque suele entregarse doblada al medio.

Otras variedades son:

  • La Calabresa con longaniza o chorizo seco.
  • La pizza Primavera lleva queso muzarella, un poco de parmesano, salsa de tomate con perejil y ajo, oregano, tomate cortado en rodajas o cubos, morrón asado (preferentemente), abundante huevo duro picado y aceitunas (negras, verdes o ambas).
  • La pizza Cuatro Quesos que lleva una combinación de Muzarella, Queso azul, Provolone y Parmesano.
  • Pero el menú pizzero parece no tener fin y, además de las clásicas mencionadas, también hay otras con un toque más “gourmet”: con palmitos, champignones, roquefort, provolone, de acelga y salsa blanca o la popular de jamón crudo, rúcula, parmesano, aceitunas negras y un chorrito de aceite de oliva.
  • Llegamos casi al infinito con variantes dulces o agridulces como la clásica con rodajas de ananá o piña que muchas veces suele llevar por encima azúcar quemada (los extremistas le saben agregar alguna salsa como caramelo)

El fainá es un plato hecho en base de harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, sal y pimienta.
El plato es originario de Génova, y muy típico de Liguria y Toscana, Italia. Su nombre en italiano es farinata o torta di ceci. Luego se extendió su preparación hacia el Piamonte y los inmigrantes italianos viajaron con sus costumbres hasta las pizzerías del Río de la Plata, en Buenos Aires y en Montevideo, donde generalmente se come acompañando la pizza y un vaso de vino dulce «moscato» por lo cual se ha hecho común hablar del combo «moscato-pizza-y-fainá».

En Buenos Aires es muy común comer la fainá junto con la pizza, suele comerse una sobre la otra (la pizza sobre la fainá). Esta forma de comer se llama «Pizza a caballo». También es costumbre ponerle mostaza y pimienta blanca por encima, modificando la costumbre italiana de ponérsela por debajo.

La receta mas común de Faina es la de unir los ingredientes, dejarlos reposar y luego cocinarlos en un horno a más de 180 grados entre 30 y 45 minutos. La receta básica de fainá consiste en mezclar 1 parte de agua por 3 de harina de garbanzo (3:1). Lo ideal dado que la harina de garbanzos tarda mucho en hidratarse es mezclar hasta que esté completamente unido y esperar aproximadamente de 2 a 3 horas. Es importante, si tenés a un problema intestinal puede dejarlo 24 horas en la heladera, eso va a desactivar anti nutrientes, 24 horas.
Pasado el tiempo de reposo, mezclamos nuevamente y se agrega sal y pimienta a gusto, se agrega aceite y luego es horneada hasta que solidifica. Usamos un molde mantecado o pintado en aceite de oliva. 
Horneamos y nos damos cuenta cuando esta lista al momento en que se forman unas burbujas en la superficie, cuando comienza a levantarse. Cuando esto sucede es porque ya formo estructura, es hora de retirar del horno y dejar enfriar. La idea dela fainá es que quede cremosa y no seca.

La perfecta trilogía popular dice que lo mejor es MOSCATO, PIZZA y FAINÁ, costumbre de tradición porteña pese a que los tres productos tienen raíz italiana. El moscato es un vino afrutado y dulce, de origen italiano, elaborado con uvas Moscatel, que armoniza con la muzarella, la salsa de tomates y también la cebolla dulzona de la fugazza. A principios del siglo XX, el inmigrante italiano José Eduardo Crotta fundó su bodega en Mendoza, y aprovechó la expansión de las pizzerías en los años 30 para vender este vino por copa haciéndolo popular en nuestro país.

sábado, 20 de abril de 2024

La Popular, la pizza de cancha que es una marca de Rosario


Se vendía en todos los estadios y estaba asociada a la pasión por el fútbol, pero hoy solo se consigue en el Gabino Sosa

Hay un hilo fino y fuerte, casi invisible, que entrelaza a jugadores de fútbol, escritores, músicos, youtubers, tiktokers y muchos más: el afán por ser popular. Pero, ¿qué es ser popular? La Real Academia Española (RAE) entre sus acepciones, lo define como lo “perteneciente o relativo al pueblo” o “que es estimado o, al menos, conocido por el público en general”.

La pizza de cancha en Rosario nació con un guiño del destino, una estrella propia, un nombre que guiaría su camino: La Popular.

A la Real Academia Española le faltó en su descripción agregar que ser popular no tiene precio, no se compra. Se es o no se es popular. Esa es la cuestión.

Y la pizza La Popular lo es, haciendo honor a su nombre.

Harina, agua, una pizca de sal, tomate, un poco de verdeo y mucho aceite. Ah, y servilletas de papel. Servilletas de bar antiguo, como de papel glasé, que nunca alcanzaban para limpiarse del todo las manos llenas de aceite, pero sí para envolver una porción y mil recuerdos. Y sin queso, para sostener la tradición (y porque sería impracticable, según sus hacedores).

Ese acto de comer una porción de La Popular, era mucho más que saciar el hambre, era abrirse camino hacia un mundo nuevo.

Las imágenes -incorruptibles a pesar del tiempo- del carrito naranja, del pizzero cortando la plancha en dobles rectángulos, de los hinchas más jóvenes que bajaban corriendo los escalones para llegar primeros a comprar.

Imágenes que están abrazadas a la ilusión de una victoria en la antesala de un partido, a la esperanza de dar vuelta un resultado en el entretiempo, a la salida de la tribuna para festejar un triunfo en familia o con amigos.

Quizás con un abuelo ofreciendo el manjar rosarino a su nieto o su nieta.

Quizás un padre o una madre, iniciando a sus nenes en los ritos paganos del fútbol.

Quizás con esos amigos de cancha que son amigos porque uno los ve siempre, aunque no sepa sus nombres.

Y si tocaba una derrota, ese “no importa, vas a ver que el próximo ganamos”. Y una pizza popular como consuelo para que vuelva la alegría.

La pandemia dejó su rastro en la historia. Encuentros por meet, home office, falta de capacidad respiratoria en aquellos que tuvieron Covid y el uso de barbijos y alcohol en manos, entre otras.

Entre las secuelas hay una que todos percibimos, aunque no se hable tanto: la pérdida de esa fantástica ceremonia que sugiere comerse una porción de pizza popular antes, durante o después de un partido del equipo de nuestros amores.

Hasta marzo de 2020 se podía adquirir una porción dentro de los mismos estadios de Central y Newell’s. Ya no.

Quedan aún guardados en la memoria los recuerdos de sus épocas de gloria en el Gigante de Arroyito. Allí, en principio, se podía conseguir en el ingreso de Cordiviola, y años después en la convergencia que se produce entre las cabeceras de la “platea del río” y la “popular de Génova”, donde coexiste el público de diferentes tribunas desde que en los estadios no hay visitantes.

Hay quienes recuerdan también que hasta mitad de la década del 2010 los micros de la hinchada que salían para acompañar al equipo en su derrotero de visitante, con el traslado incluían una pizza La Popular entera cada 4 personas a manera de vianda para el viaje.

Atrás quedaron los tiempos en los cuales se podía comprar en la cancha de Newell’s, en la popular “del palomar”, o incluso desde la platea pasándola a través de la reja que divide ambas gradas. Hay quien recuerda también la bici con el carro, estacionada en el recodo que une “la visera” con la popular “del hipódromo”.

O debajo de la tribuna Tata Martino, donde se pudo saborear hasta la interrupción del fútbol por los casos de Covid en 2020.

Nunca volvió tras ese impasse. Ni en el Coloso, ni en el Gigante.

“Ya estoy grande y el fútbol cambió mucho. A las canchas ya no vuelvo”, dice Armando Lancellotti, de 67 años, el cocinero/artista que produce la famosa pizza de cancha. Actualmente su relación con el fútbol se limita al Gabino Sosa. Armando las prepara, pero no lleva su mítico carrito a la cancha, sino que las entrega al concesionario que es el encargado de la venta minorista.

Lamentablemente, la nueva normalidad es sin pizza popular en las canchas de primera división.

Italiana, como buena pizza

Miguel Lancellotti, papá de Armando, nació en Italia a finales del siglo XIX. Como muchos de los inmigrantes europeos, eligió Argentina para residir. Primero trabajó en el campo y luego se vino a la ciudad. Rosario lo abrazó desde el principio. Aquí se pudo comprar su casa en barrio Azcuénaga, allí tiene su génesis la pizza más célebre entre los rosarinos.

“Mi viejo trajo la receta y la empezó hace 80 años. En la misma casa que yo las cocino hoy. Empezó a vender en un mercado de frutas y verduras del Abasto, que quedaba en Mitre y Pasco. Allí vendía durante la semana. Y los fines de semana, en las canchas” confía Armando.

La pizza La Popular acompañó a los equipos rosarinos de fútbol desde el inicio del profesionalismo. También vivió la época de gloria del ascenso rosarino, con el Trinche Carlovich brillando en el charrúa y con el salaíto jugando a cancha llena en el Olaeta.

La cosa iba bien y hubo lugar para dar el salto: “Mi papá puso una pizzería, un negocio instalado al lado del Cine Mendoza, en Mendoza al 5000. Pero solo duró 2 o 3 años. Mi viejo murió hace unos 50 años, así que fue hace mucho”.

Miguel antes de su muerte legó la obra a su hijo, que tenía 16 años. Una costumbre de la época. Lo aprendido por el padre y la madre, se transmitía como herencia a los hijos e hijas. Armando tomó junto a sus tíos la responsabilidad de producir, quizás, el sabor más característico de Rosario. Un compromiso que siempre se trabajó en familia.

Una luz al final del túnel

Armando nunca tuvo como actividad principal la producción de la pizza popular. Aunque nunca faltó a las canchas rosarinas, siempre trabajó en la distribución de materia prima para panaderías y la venta de pizzas es y sigue siendo un complemento económico.

Lancellotti cuenta cómo se retiró de las canchas: “En la pandemia tuve un problema de salud y decidí no ir más a las canchas. Además, ya tengo mis años. A las canchas no creo que volvamos”.

Su reencuentro con el público canalla fue en el 2021, en el marco del festejo de los 50 años de la palomita de Poy. Estuvo allí con su carrito naranja, recreando una escena del Gigante en principio de los 70. Y dando alegría a los comensales.

En Newell’s la despedida fue en 2020, una tarde entre semana, aún con público y sin restricciones de pandemia. Todo cambió en un par de días. Se multiplicaron los casos y el fútbol tuvo que parar.

Cuando las restricciones se volvieron más laxas y las actividades recuperaron paulatinamente su ritmo el torneo se reanudó, pero al puesto ya no se lo vio. Nunca regresó.

Hoy se puede encontrar en el Gabino Sosa cuando juega Central Córdoba o en la casa de Armando los sábados y días de partido: “Como la gente nos conoce, siempre venían a casa a buscar y les vendíamos. Hoy sigo haciendo eso, en Paraná entre Mendoza y San Juan”, nos consuela.

El tiempo pasa y va horadando a las costumbres como la gota horada a la piedra. Un día, espero que dentro de mucho, todo se convertirá solamente en un bonito recuerdo.

“Aunque nunca se sabe”, dice Armando Lancellotti, nuestro pizzero favorito, y alimenta la esperanza, que es lo último que se pierde.

https://www.lacapital.com.ar/la-ciudad/la-popular-la-pizza-cancha-que-es-una-marca-rosario-n10105333.html

sábado, 16 de febrero de 2019

La Pizza Canchera

Pizza de cancha, sólo salsa de tomate condimentada.
La Pizza Canchera o de cancha tendria sus origenes por los alrededores de la cancha de Atlanta, donde Oscar Vianini, allá por 1938, empezó a ir al finalizar los partidos (o antes, según quién te cuente la historia) con un tablón y un par de caballetes, un tacho lleno de pizzas frías, sin queso, sólo salsa de tomate condimentada. Parece que el éxito fue instantáneo. Y su nombre estaba cantado.
Oscar fue el fundador de Angelín, una de las pizzerías más tradicionales de la ciudad que, hasta el día de hoy, ostenta como una medalla en su vidriera la leyenda “creador de la pizza canchera“,  y donde se sigue preparando con aquella receta y con su tamaño original, más grande que el resto de las pizzas.
Y no deja de ser curioso que en un país donde no se concibe una buena pizza que no desborde de mozzarella o queso que chorree y “haga hilitos” (una marca de identidad que la diferencia de la italiana), haya ganado tanta popularidad una versión que sólo lleva salsa de tomate.

Av. Cordoba 5270 , 1414 Villa Crespo, Distrito Federal, Argentina.

Pizza Tradicional - Variedades.

Prefacio

En el mundo de la pizza tradicional en Argentina hay varios puntos a tener en cuenta al hablar de una buena pizza.
Primero que nada, un buen amasado. Uno nota a simple vista los "agujeros" que puede tener la masa, y simplemente apretándola con el tenedor y dejándolo de hacer, uno ve cómo lentamente vuelve a su estado normal. Esto quiere decir que la masa es liviana, no sólo que no caerá pesada, sino que ahí uno puede ver el gran trabajo de los cocineros al hacerla, ya que lograr eso es lo más difícil del amasado. Por supuesto, esto en la pizza "a la piedra" se pierde, y justamente por eso, ésta última no entra en la categoría de “pizza tradicional”.
Lo segundo también, es que la pizzería no sea tacaña a la hora del uso de la muzzarella, ya que ésta y el amasado son parte del alma de una buena pizza.
Por último, y no menos importante, es que la pizzería no sea una cadena. Esto a la hora de comer se nota. Cada pizzería tiene su horno, y es irremplazable; y segundo, que al tener cadenas, ya se pierde el contacto directo con el dueño del local. Se termina transformando en una pizza industrial, un producto en masa, y por más de que suene a delirio cósmico, todos sabemos que todo en hiperproducción pierde la calidad.
Las buenas pizzerías tradicionales tienen un solo local, a veces uno o dos más como mucho, y lo que a algunos les parece hasta extraño es que hoy en día, muchas no tengan envío a domicilio. Eso es una de las cosas más lindas de las pizzerías tradicionales, aunque no lo valoremos. Si hubieran muchos locales y si pudiéramos comerla siempre en nuestra casa, se perdería el valor de salir a disfrutarla, de entrar en estos lugares históricos y por supuesto también se perdería lo más atractivo de las pizzerías tradicionales, EL FOLCLORE DE COMER DE DORAPA.



Variedades:
  • Muzzarella: Masa, salsa de tomate y muzzarella.
  • Especial: Masa, salsa de tomate, muzzarella, jamón, morrones, y en algunos casos aceitunas verdes.
  • Napolitana: Masa, salsa de tomate, muzzarella, ajo y tomate en rodajas.
  • Fugazza: Masa y cebolla.
  • Fugazza Con Queso: Masa, cebolla y muzzarella (ARRIBA).
  • Fugazzetta: Masa, muzzarella (queso crema en algunos casos) y cebolla. (ÉSTA ES RELLENA, ¡LA FUGAZZA CON QUESO NO!).
  • Canchera: Masa, salsa de tomate, pimentón y otras especias.
  • Anchoas: Masa, salsa de tomate y anchoas.
  • Pumarola: Masa, salsa de tomate, cebolla y especias.
  • Fainá: Harina de garbanzos, agua, aceite de oliva, pimienta y sal.
RECUERDEN:
  • La FUGAZZETTA siempre es rellena, a diferencia de la FUGAZZA con queso,  el que dice "fugazzetta rellena" es lo mismo que el que dice, "pelota redonda", ya se sabe que es así.